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El consumo excesivo de alcohol

El consumo excesivo de alcohol

Créditos fotografía:  http://is.gd/0A4RsN

EL CONSUMO EXCESIVO EPISÓDICO DE ALCOHOL Y EL DETERIORO DE LAS FUNCIONES EJECUTIVAS EN LOS ADOLESCENTES

Aunque el consumo de alcohol causa daño especialmente a niños, adolescentes y adultos mayores, los adolescentes son los más afectados por su forma de beber alcohol excesiva y episódica (WHO, 2014).

En Ecuador, se tolera la ingesta de grandes cantidades de alcohol en forma episódica. Este factor cultural facilita el consumo excesivo de alcohol en la población adolescente. El 5% de la población, consume en promedio 5 o más tragos por ocasión, semanalmente. De ellos, el 9,5% pertenece al nivel educativo medio. En promedio, la persona se sienta a consumir durante 3,8 horas. (Sojo Obando, 2013).

El consumo excesivo episódico de alcohol, se caracteriza por la ingesta de grandes cantidades de alcohol en pocas horas y en pocos días a la semana. Además, el cerebro adolescente puede ser más vulnerable a los efectos del alcohol por los procesos de maduración neurológica críticos que ocurren en este período (Parada, Corral, Mota, Crego, Rodríguez Holguín, & Cadaveira, 2012), por lo que esta estructura y las funciones ejecutivas inherentes a ésta se afectarían, esto es la memoria de trabajo, la fluidez verbal, la productividad, la flexibilidad mental, la planeación viso-espacial y secuencial, la secuenciación inversa. (Flores Lázaro & Ostrosky Shejet, 2014).

Los adolescentes se caracterizan por un desbalance entre el desarrollo del sistema límbico y el de la corteza pre-frontal dorso-lateral, que lleva a esta población a buscar y responder a contextos emocionales y novedosos. En este período, las percepciones matizadas por la emoción, impiden a los adolescentes percatarse de las situaciones de alto riesgo a las que podrían exponerse (Casey, Jones, & Hare, 2008).

También, la toxicidad del alcohol multiplica la tendencia a realizar conductas temerarias (WHO, 2014), a lo que hay que añadir el peligro de seguir ingiriendo para buscar el efecto de recompensa causado por el alcohol y que impide a la persona autoregularse, inhibir situaciones de riesgo y planificar. Finalmente, parece que el consumo intermitente (ciclos de consumo y abstinencia) es mucho más riesgoso para el funcionamiento neurocognitivo, que el consumo regular (Stephens & Duka, 2008).

A los hallazgos descritos, las técnicas neuropsicológicas de rehabilitación de funciones ejecutivas se suman para aportar a un tratamiento integral en adicciones, como parte de un equipo multidisciplinario.

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Referencia:

Casey, B., Jones, R., & Hare, T. (2008, March). NIH PUBLIC ACCESS. Retrieved Octubre 18, 2014, from http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2475802/pdf/nihms56148.pdf

Flores Lázaro, J., & Ostrosky Shejet, F. y. (2014). BANFE-2, Batería Neuropsicológica de Funciones Ejecutivas y Lóbulos Frontales. México, D.F., México: El Manual Moderno.

Parada, M., Corral, M., Mota, N., Crego, A., Rodríguez Holguín, S., & Cadaveira, F. (2012). Executive functioning and alcohol binge drinking in university students. Addictive Behaviors, 167-172.

Sojo Obando, C. (2013). Patrones de Consumo de Alcohol en el Ecuador, EPCA/ ECUADOR 2012. San José: Flacso.

Stephens, D., & Duka, T. (18 de July de 2008). RSTB.ROYALSOCIETYPUBLISHING.ORG. Recuperado el 17 de Octubre de 2014, de http://rstb.royalsocietypublishing.org/content/363/1507/3169.short

WHO. (2014). Global Status Report on Alcohol and Health 2014. Geneva: World Health Organization.

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