LA INTERVENCIÓN OPORTUNA EN EL USO DE SUSTANCIAS

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El ciclo de la adicción se inicia con el primer consumo y se incrementa gradualmente hasta llegar a la tolerancia, o necesidad de mayores dosis para lograr el efecto deseado; la abstinencia o los síntomas físicos por la supresión de consumo, se continúa al abuso hasta llegar a la dependencia con sus múltiples consecuencias durante esta progresión.  El consumo de sustancias es un factor de riesgo para el desarrollo de demencias, enfermedades crónicas y aumento en problemas neuroconductuales en pacientes con enfermedades psicológicas adicionales (Flores, Dulce María, 2017).

 

En esta progresión y en las recaídas, desde el inicio del ciclo se observan dificultades como las de tipo social (embarazos no deseados, riñas, conductas desadaptativas, contagio de enfermedades sexuales) y el avance dependerá de factores genéticos y ambientales (familiares, individuales y sociales).  En los factores familiares se considera la falta de armonía familiar, traducida en maltrato infantil, incomunicación, mensajes contradictorios, rigidez en roles, abandono afectivo, sobreprotección y familiares que consumen sin restricciones.  En los factores individuales se toma en cuenta la experimentación, depresión, baja autoestima, soledad, poca tolerancia a la frustración, necesidad de mejorar el rendimiento físico o la concentración.  En los factores sociales están los amigos consumidores, el ambiente escolar y laboral facilitador, la migración, el hacinamiento, el desempleo, la baja escolaridad y falta de recreación (Flores, Dulce María, 2017).

 

En el primer nivel de atención de consulta externa, el personal de salud mental puede sensibilizar a las personas con prácticas nocivas, a la exposición a dificultades sanitarias y sociales y al avance en el ciclo de la adicción; nos referimos a consumidores niños, adolescentes, mujeres embarazadas, personas que conducen vehículos o tienen a su cargo personal o bienes y enfermos con otras dolencias que las exacerban con el uso de sustancias.

 

También en consulta externa, se facilita que el paciente con prácticas problemáticas y dependientes logre conciencia de enfermedad de consumo y la consecuente motivación, ajuste cognitivo-emocional y el enlace del paciente con las fases de desintoxicación en hospitalización y deshabituación en clínicas especializadas, para posteriormente contribuir con el mantenimiento del plan de prevención de recaídas en el paciente con el apoyo de su familia y el control médico respectivo.

 

Flores, D. (2017).  Neuropsicología de las Adicciones en Villa, M. Navarro, M. Villaseñor, T.  Neuropsicología Clínica Hospitalaria, (pp. 321-338), Manual Moderno.